viernes, 22 de octubre de 2010

Chavelita

Chavelita...
algunas veces los acontecimientos o las imagenes nos dicen mucho mas de lo que aparentan a simple vista, a veces no sentimos o no reparamos en las conecciones que hacen las cosas , los acontecimientos, sin embargo llevamos con nosotros el fatalismo a cuestas y cuando algun augurio malsano se nos presenta en el camino estamos pensando todo el tiempo en cuando sucederan las tragedias, el cantar del buho decia mi madre, llevaba consigo la muerte, el soñar con el mar, o la simple primera muerte lleva a la cuenta a dos muertes mas de personas cercanas, tan jodida y tan jodiente esa vertiente del pensamiento a encaminar todo lo malo y recordar la muerte como algo fatidico.
cuando conoci a chavelita hace algunos años era ya ella una persona grande , mi negocio quedaba cerca de su casa entonces ella aun podia caminar y con ayuda de sus nietas llegaba a cortarse el cabello, muy cortico me decia pero siempre con un toque de coqueteria que nunca una dama como ella debia perder, siempre me decia lo mismo, con sus dedos entumidos por la artritis me señalaba las areas que queria mas cortas , me llamba de mijo y yo me sentia tan bien cuando le escuchaba decir eso, su cara siempre me evoco a la de una actriz española llamada pilar bardem, el tono grave de su voz tambien , quizas solo las aislaba la disonancia de los acentos, pero supongo que ambas llevaban consigo las misma grotescas palabras que le escuche en vivo a chavelita y en alguna pelicula en la que interpretaba a alguna puta mas , a pilar.
chavelita dejo de caminar un dia, me conto la historia de sus 17 operaciones en las piernas , me conto lo bien vivida que habia sido su existencia en la tierra, me hablo de novios, me hablo del amor de madre tan infinito que supo dar y que supo inculcar en sus hijos, y en sus nietos, era un circulo de vicio afectivo que a nadioe hacia daño, del cual hasto yo me veia beneficiado con un rayito de cariño que me otrogaba de vez en cuando, las veces que acudi a su casa a cortarle el cabello antes de que a ambos nos llevara la tristeza a la sala del mismo hospital casi compartiendo cama.
no sabia de donde sacaba ella el coraje para no acojonarse, quizas del optimismo que veia en los sucesos fatales, esa sonrisa, mezcla de dolor interno y de amabilidad para que las personas que la querian no suefrieran tanto como ella, aquella ocasion en ese piso del hospital yo del brazo y ella de la pierna compartimos una noche de silencio mutuo, que al cabo de los dias inconcientemenete converti en indiferencia.
volvia casa y ella volvio a la suya, trabajaba yo mas despacio, a causa de la fractura. prometi llevarle unas flores a su casa , algunas veces estuve con las flores en la mano pero por alguna causa no acababan ellas en manos de su destinatario.
hoy por la mañana, al salir a caminar, la madrugada se veia diferente , nunca habia visto una luna tan radieante y tan grande, postrarse detras de los edificios que enmarcan la ciudad, me quede maravillado, caminando con el muro de la playa y virando mi cabeza hacia esa luna que me tenia hipnotizado, del otro lado la mar estaba quieta, y me evocaba la tranquilidad de los muertos y de los vivos que sueñan, se miraba la isla, se miraban las aves, y se escuchaba el silencio de la brisa susurandome nombres al oido, me vino la idea de describir la imagen en lo siguiente que escribiera en mi diario, al llegar la mañana completa.
cuando la sombra cubria la acera por la que caminaba de repente escuche una voz que me llamaba por mi nombre, era Ana la hija de Chavelita. nos saludamos y la primera pregunta fue para saber como estaba su mama, la respuesta fue dada con aquella tranquilidad que dan las lecciones de una pilar bardem veracruzana, _ella fallecio ya._ no se por que no me llene de asombro, no se por que de repente se me venia a la mente esa luna de madrugada de octubre, y esa quietud de playa al amanecer y aquel sol tan rojo que iluminaba de rojo mis ojos y que me hacian pensar todos en conjunto lo armoniosa que es la vida y lo quieta y tranquila es la muerte. de la muerte de Chavelita solo supe uno o dos detalles, esperare un tiempo prudente para conocer su tumba, para llevarle las flores que le he prometido, y para contarle en silencio o a gritos lo bello que era ese amanecer el dia que me entere que habia llegado a la plenitud de la vida.

22 octubre 2010

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