jueves, 18 de noviembre de 2010

desvariando sobre la maldad

si se desviaran los detalles de aquel ensayo y solo por curiosidad, pretendieramos entrar en conversaciones superfluas para hallar alguno de ellos y que la complejidad de los datos no nos apabullara demasiado, por supuesto que mirariamos por entre los dientes de todos los individuos en cuestion y rapidamente encontrariamos el por que de los rostros manchados en sangre, el por que de las mutilaciones, y de las armas escondidas debajo d ela cama y en los armarios que al final quedarian quemados junto a los cuerpos que ya no hablarian, que ya no resucitarian por que les fue quemada antes que el cuerpo el alma quejumbrosa que los habia llevado hasta ese final, y de tanto pensar y pensar en los olores a carne descompuesta que se acumula en canales de riego de fincas de desmesurada extencion, que podriamos pretender como pueblo o como individuo, sino la justicia divina, que era la unica que quedaba por confiar, y la que pretendiamos que nos valdria la pena esperar por que a todos nos jusgaria por igual, claro atendiendo suplicas de personas de pecadillos que no quitan el sueño. pero quellos que decapitaron , auqellos que humillaron, aquellos que postergaron a su buenaventura para años mas utiles, esos que llevaron la maldad por bandera, creyendo amigo unico a un dinero que no se podria gastar tan facilmente , esos tendrian las puertas del infierno abiertas para poder contemplar desde alli los mismos cuerpos que ajusticiaron segun las justicias del divino material juez don dinero, mas de lo mismo, mas maldad, mas absurdo, mas vanidad y mas poder, el poder que da el dinero, o el que da un arma en la mano o el que se consigue de manera voluntaria involuntariando a los demas, al mas debil, al mas torpe o al menos habil.

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