estoy a punto de dormir , pero antes tomare un baño y despues me untare de esa posion milagrosa que me librara de las huellas del pecado cometido dias antes, en no de donde, con no se cuantos, ha de aliviar mi desvario, ha de aliviar mis malos pensamientos y me de ha de alejar de los ultimos pecadores que pienso conocer, la pocima viene en frasco de tres noches, esta es la ultima, he logrado las dos anteriores pasar una placida noche soñando hasta la profundida con mis deseos mas sanos y con mis aventuras mas fructiferas, la pesades del cuerpo ya agotado de cometer abusos cesara, me acompañara un terso y delicado perfume que durara doce horas, y que mañana por la mañana me dispondre a tirar.
He padecido una locura temporal, esas que te hacen escuchar voces de afuera de tu casa y que no te dejan dormir, las que te causan pesadillas, las que hacen que de mañana amanescas con los parpados oscuros y hundidos, abuse despiadadamente de mis artilugios, para conseguir placer, ( hablo de placer , aquel que se le da a los sentidos , todos los sentidos en general los seis o siete o mas) lo he conseguido, cierto, pero junto a ello, junto a los actos señalados como pecados, se ha adherido una mancha, una roja mancha que al caminar me sigue como una sombra, que a veces se torna roja, y a veces gris y otras amarillenta, los males ahora los veo como castigos, como pesadas cadenas, es este un mal menor o es un mal de relativa complicacion, espero que cese con la pocima bendita, espero que se ahuyente mi veneno y el veneno de los que dejaron el veneno, junto a la pocima , va una oracion, y junto a la oracion una suplica, que aunque pueden parecer lo mismo, son cosas ajenas, la primera hace una recomendacion con intercesor de por medio, ( un santo venerable, una diosa grandiosa) y lo segundo, la suplica, esa va directa, fulminante a los oidos de un ser supremo, una conciencia, misma, hoy he hecho las dos, he pedido que mi veneno desaparesca, he pedido la paz del cuerpo y la paz del espiritu.
Ajeno a la tranquilidad de las noches de invierno, esas frias que me hacen descansar placidamente, mis noches en abril se empizan a tornar fatalmente calientes, y la calentura me lleva al desvario, este a el acto impuro, el acto es el que me da placer y ya abatido por el placer empiezo a escribir acerca del veneno, del castigo, del pecado y de mi penitencia...
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